La valentía de los Emprendedores

Una forma de comprender la evolución del ser humano a lo largo de la historia, es que se ve reflejada  en las herramientas que crea hasta el día de hoy para subsistir, desde los inventos más grandes y extraordinarios al igual que los sencillos, pero a la vez indispensables para el andar cotidiano. Esto, como se dijo, viene a raíz del instinto supervivencia que siempre obliga a transformarse de alguna manera, si realmente lo que queremos se trate justamente de eso, vivir.

 “Sacar lo bueno de lo malo” comúnmente dicho, nunca ha sido más real que en este año, las personas en todas partes del mundo son testigos de cómo se adecuan a lo que se podría llamar una pandemia en la era digital, puesto que la tecnología ha sido aliada para hacer más llevadero el modo COVID de vivir. Esto se vio primeramente a inicios de año, cuando en muchos países, incluido Paraguay, utilizaron la vida virtual para comunicarse entre sí, para entretenimiento o información, por lo que la tecnología jugó un papel importante para quienes tienen la suerte de contar con ese recurso.

Durante el encierro al que se tuvo que recurrir para cuidar unos de otros, las personas tomaron un minuto de su tiempo para hacer lo que más les guste con ayuda virtual, como las vídeo llamadas con las familiares, amigos, hacer tutoriales, recetas, leer, festejar un cumpleaños a través de una pantalla, trabajar desde casa, cantar en los balcones, hacer ejercicios en el hogar y un sinfín de cosas a las que acudió la gente  para olvidarse por un momento de lo que pasa ahí afuera, con el hashtag más popular #quedateencasa como una forma de consciencia.

Ver eso como una ayuda no está mal, muchas personas incluso superaron ese pánico a la pantalla y a la cámara para compartir algún talento o simplemente pasar el rato, otros le sacaron un poco más de provecho al uso de redes sociales para mostrar sus emprendimientos y demostrar con eso que hay muchas formas de reinventarse para avanzar.

Dar apoyo a esas personas no nos hace menos humanos, porque sin duda son demasiados los talentos que salieron a la luz, fallaría al decir “gracias” a la pandemia, pero fue un motivo para mostrar que hay personas que pueden hacer los barbijos más originales –aunque  duela el uso de ellos es ahora nuestro estilo de vivir­– , que la gente hace conciertos en vivo desde su sofá, que baila en su patio, otras que cocinan dulces, salados y buscan las formas de hacer llegar sus creaciones gastronómicas través de sus redes, así como los productos de limpieza o desinfección para cuidarse, al igual que lavatorios de manos que ayudaron a muchas empresas a abrir sus puertas

Notamos que hay personas con un humor increíble y través de ellos venden lo que fuera, que hay talento para el maquillaje, uñas y cabello con precios accesibles, que hay amantes de la moda y venden lo mejor que tienen, que un delivery puede salvarte de un apuro, que las ventas  más allá de un contacto frente a frente, sino virtualmente, se convirtieron en el arma que reinventó a millones de emprendedores en muchas partes y entre todos se deben apoyar, quieran o no, al menos ahora es la única forma de hacer nuevas todas las cosas.

El año  2020 pasó de ser un año como cualquier otro que traería cambios, mejoras a la vida de las personas o muchos proyectos personales, a convertirse sorpresivamente en un año atípico que ya queda en la historia a causa de la pandemia del  COVID-19, la cual  arrasó mundialmente sin hacer distinción de nada ni nadie, incluso a los países de primer mundo que fueron afectados económica y sobre todo, socialmente por la masiva muerte de las personas en cada rincón de la tierra, como pasó en otras ocasiones, pues recordemos que no es la primera vez que el mundo lucha por sobrevivir a una pandemia que se lleva consigo incontables vidas.

Para mucha gente en el mundo, en especial los que no cuentan con suficientes recursos económicos,  ha sido un golpe bastante duro.  La falta de alimentos, la precariedad en la salud y la educación, sobre todo la desesperación hizo que algunas personas tomen  dos posturas que quizá tuvieron que elegir si: quedarse de brazos cruzados a esperar una mínima ayuda o reinventarse y sacar la bueno de cada uno, incluso en una situación para la que nadie estuvo preparado. 

Centrar la mirada en esa parte de la población, y destacar el esfuerzo humano de cada uno para inventar formas de vivir no está demás, sin dejar de lado que actualmente aún hay demasiados necesitados que lastimosamente hacen su lucha en silencio, no porque así lo quieran, sino porque la realidad es que simplemente no tienen recursos. El riesgo al que se expone alguien que se anima a emprender vuelo con algo que ama, es indiscutible, merece el aplauso, y el doble éxito por hacerlo aún con un virus andando entre nosotros.

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