Acoso Callejero: Siempre somos ridículas y exageradas

En pleno 2020 la sociedad parece minimizar o justificar actos indefendibles. A días del Día Internacional de la Mujer y la marcha del #8M, en Paraguay los casos de acoso, abuso y violencia sexual contra niñas, adolescentes y adultas acaparan las primeras planas y son los temas más comentados en las redes sociales. 

Esta semana, la publicación de una chica llamada Tamara fue viral en Twitter y expuso, una vez más, la mentalidad asquerosa de muchas personas. Cansada de vivir lo mismo a diario, enojada filmó a un trabajador de una estación de servicio que, según cuenta, le había silbado mientras ella caminaba por la zona. 

¿El resultado? Una oleada de críticas contra ella, tachándola de dramática, patética, tarada, desubicada (LA IRONÍA), estúpida y un sinfín de insultos. Esto llegó al punto de ‘Tamara’ y ‘Ridícula’ ocuparan el primer y segundo lugar, respectivamente, en las tendencias de Twitter.

“Un silbido nomás es”, justifican. Capaz el acto de silbar no parezca la gran cosa pero la intención es muy distinta. Este hombre, si tiene buenas pretensiones, puede encontrar una manera correcta de acercarse.

Otro de los tweets virales sobre este tema es que el hombre en cuestión seguramente tiene una familia que mantener y ahora perdería su trabajo por esta «simple pendejada». Si los actos sucedieron tal como cuenta Tamara, ¿él no actúa mal con su familia al ‘piropear’ alguien que no es su pareja?

Lo más preocupante de todo es que son otras mujeres quienes critican a Tamara diciendo que debería AGRADECER que este señor se haya tomado la molestia de tan noble acto de hacerla sentir incómoda. Algunas hasta dicen sentirse halagadas con estas acciones.

Dejame decirte estimada que si pensás esto, tenés la autoestima por los suelos. Reitero, si alguien tiene buenas intenciones hay maneras de acercarse sin necesidad de recurrir a las guasadas.

Por otra parte, dicen que si no te gusta agaches la cabeza y sigas de largo. «No seas na dramática boluda, calláte y punto», es una de las frases que escucho desde que tengo memoria, capaz con distintas palabras pero con el mismo significado. Al ignorar estos actos, justamente se normaliza y estos hombres (u onvres) piensan que actúan bien, se enalzan y piensan que, citando sus palabras: «la mina está muerta por mí».

Me encantaría hacer una encuesta consultando: ¿alguna vez lograron su cometido al ‘piropear’ a una mujer? ¿Consiguieron que ella les hable porque se sintió halagada, concretaron una cita y entablaron una relación? Me arriesgo a decir que no llegaran respuestas positivas, porque al contrario de lo que creen, este acto nos hace sentir expuestas, inseguras, pensando que lo peor puede pasar.

El estatus social y la doble moral

Una estupidez que sacan a relucir siempre que suceden estos actos es del estatus social: «Seguro luego si el tipo le silbaba desde su Hilux no iba a denunciar nada».

Desde mi experiencia personal, y no lo digo orgullosa, recibir piropos de alguien desde su automóvil es molesto y, en ocasiones, aterrador.

Bajo el concepto de «el que tiene plata hace lo que quiere», estos todopoderosos me siguieron por cuadras, pensando que capaz me convencerían o simplemente disfrutaban ver como me cohibía. La infinidad de pensamientos que pasan por la cabeza en ese momento es desesperante y el miedo se apodera de todo tu cuerpo, calculando qué podés hacer para que se aleje o alguna alternativa para escapar de su camino.

Tener el concepto de «si tuviese plata sería diferente», en mi opinión, es de resentido y, por más de que suene exagerado, habla mucho de algún violento en potencia que simplemente no realiza estos actos por no tener dinero y recursos que le brinden protección en el caso de que se denuncie el acto.

Otra mala costumbre es querer comparar actos para minimizarlos. Por ejemplo, buscando publicaciones en redes sociales en donde la que denuncia acosa a algún famoso con piropos. Ahí las tachan de doble moral, y qué cuando una mujer hace lo mismo no tiene el mismo impacto.

Aclaro que no estoy de acuerdo con qué ni hombres ni mujeres acosen a otra persona por cualquier vía y que sí existen publicaciones muy subidas de tono que incomodan. NADIE debe sentirse intimidado.

Pero, ¿por qué desvalidar una denuncia y querer hacerla de menos con este recurso? Solo logran desviar el tema, en vez de enfocarse en solucionarlo y dándose cuenta que está mal.

El acoso callejero, en la mayoría de las veces, es el primer eslabón de una cadena de delitos sexuales. De un silbido se pasa a un piropo, del piropo al manoseo, luego al abuso, después a la violación y por último la muerte.

Las «ridículas, exageradas y dramáticas» están cansadas; hartas de que se dude de su palabra, que se burlen de las denuncias, las traten de menos y les digan que nadie les creería. El mejor piropo que podés hacer es justamente no hacerlo y guardarte tus comentarios, para que podamos sentirnos seguras en la vía pública. No queremos tu piropo, queremos tu respeto.

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